SILENCIO

No estoy desconectado, ni estoy fuera. No me he desentendido, ni tampoco he decidido pasar… Solo estoy en silencio, observando.

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Estoy muy consciente de quién está aquí, de la consciencia que está presente. Los humanos en general son sobrevivientes, y es necesario, especialmente en una vieja energía donde eso es lo más destacado que tiene cada uno de los seres humanos.

A medida que esto empieza a cambiar, ustedes tal vez sean más tolerantes en cuanto a las cosas que ven aquí; la canalización. Les hemos dicho antes que en esta multitud hay muchos que nunca vieron esto en persona, y es muy difícil para mí proyectar la verdad de lo que está aquí.

Porque ahora mismo muchos de ustedes están tratando de entenderlo: ¿es real o no? Esto no es un evento comunitario, querido; estoy hablando para un alma, y es la tuya, y quiero que me reconozcas.

Quiero que reconozcas al hermano que siempre ha estado allí, a la hermana que siempre estuvo allí; no tenemos género. Quiero que reconozcas a través de tu discernimiento, el tuyo, no el del grupo, que esto proviene del otro lado. Sin embargo, está en ti. Y todo es una cosa misteriosa que toma lo que está del otro lado, y es tan grande y tan grandioso, y sin embargo tan pequeño dentro de tu corazón.

En la construcción de un ser humano celular, en cada parte química, en tu ADN, literalmente, ¡está Dios! Éste era el plan. Mi socio habla de la historia de la creación; éste era el plan: que dentro de ti no estaría un animal sino la vida eterna. La capacidad del alma para residir, vivir, florecer, aprender, y para avanzar y evolucionar. Estás descubriendo quién eres.

Traigo una noticia maravillosa, pero de nada servirá si vas a irte sin oírla, a menos que disciernas que es real. Tanto quiero entrar; soy parte de lo que tú eres parte.

La Tierra está cambiando; la Luz comienza a aumentar; hay un despertar que ocurre no sólo para los trabajadores de luz y las almas antiguas, sino una consciencia integradora de lo que las personas quieren. Un leve movimiento hacia la paz en la Tierra, y un cierre de la vieja energía, de las cosas viejas, de las viejas costumbres. La energía oscura que ha estado aquí durante miles de años a través del odio y la intolerancia va a detenerse. Los que van a detenerla son los niños.

Ahora mismo voy a hablarles de algo que está más allá de lo que ustedes piensan. Porque ustedes hacen todo lo que pueden para permanecer en su cuerpo y sobrevivir; ése es su enfoque; permanecer. De modo que les diré esto: mucho más allá de eso, queridos, la próxima vez me gustaría presentarles a los nuevos niños: serán ustedes.

¿Acaso crees por un momento que vas a olvidar esto? Vas a recordar quién eres; no tu nombre, sino tu energía. Tu enfoque será la tolerancia y la compasión; aun de niño lo mostrarás. Si cuando niño tienes ira y frustración, será a causa de las desigualdades que veas. No te atraerá el drama. Serán los pacificadores, los iniciadores de la nueva consciencia. Algunos niños ya lo muestran hoy, hemos hablado de eso. Tú sabes quiénes son, los ves, algunos son tus propios nietos. Más sabios que lo esperado para su edad, y tolerantes.

Hablamos de tolerancia no sólo de raza y color de piel; hablamos de tolerancia de sistemas de creencias. De lo que tal vez sería histórico. En la mente de un niño no cabe la separación. ¿Comprenden lo que eso significará para el planeta? Esto es evolución espiritual, es la clave, es el instrumento, y el alma antigua en este salón regresará.

Pero mientras estás aquí, hay cosas que también puedes hacer en la transición, que va a tomar un tiempo. Querida alma antigua, te he dicho esto antes. Te hablo a ti sola, escúchame: no puedes sentarte a esperar que las cosas mejoren; no van a mejorar a menos que tú las mejores.

Y no será trabajando en la ciencia o presentándote a elecciones; son las pequeñas cosas que haces las que van a cambiar literalmente las rejillas del planeta, la consciencia del planeta, en formas que no puedes ni entender.

Mi socio te mostró que la consciencia está por encima de la Física. ¿Qué pasaría si tu consciencia pudiera elevarse, masivamente en este salón, por encima de lo que era? ¿Qué pasaría en el planeta? Podría haber cambios basados meramente en lo que mi socio te ha mostrado que la ciencia reconoce. La consciencia es poderosa. Los Maestros te lo han demostrado. Más tarde daré una canalización, y va a ser personal. ¿Dónde estás hoy? ¿Qué viene ahora? ¿Qué podrías hacer, en tu casa, por ti mismo? Podrías hacer una diferencia. Esto es lo que deseamos mostrarte.

Pregunta: ¿podrá esto ser real? Un hombre hablando desde una silla, pero la consciencia desde el otro lado del velo va buscando su camino a través de sus filtros para llegar a ti, desde la Gran Fuente Creadora.

Él ha practicado esto durante veinticinco años, y ahora sabe cómo se siente ser puro; en estos momentos, ser puro. Descartar sus inclinaciones sobre lo que él quiere decir, y en cambio estar abierto, hablándole a un hermano, a una hermana, en este momento.

¿Qué vas a hacer con esto? ¿Cómo se siente ser tan amado, ser conocido, ser eterno, ahora mismo? ¿No pueden sentirlo? ¿Cuántos de ustedes al venir al planeta se sintieron cómodos? La mayoría de ustedes sí, porque habían estado aquí muchas veces. Una chispa de vida entra en cada uno y toda la estructura celular, en pocas semanas, sabe que ha estado aquí antes. Las cosas no son misteriosas; ya has visto cómo funciona esto, y aquí estás otra vez.

Así es como un alma antigua sabe que lo es; también conoce las frustraciones y lo que la rodea. ¿Por qué haces las preguntas? Es porque sabes más. ¿Por qué no aceptas lo que la gente te dijo que aceptaras? Porque sabes más. ¿Por qué has de ser el rebelde que eres? Y yo sé a quién le estoy hablando (se ríe). En la sociedad y con la forma en que funcionan las cosas, tú le dices a muchos “No, eso no lo voy a hacer.” Porque sabes más. Porque hay un despertar de sabiduría y de sentido común que está luchando con una vieja energía de estructuras que nunca crearán eso. Se trata de quién eres.

Ahora bien, ¿cómo encajas en esta sociedad? Esta noche te daremos algunas sugerencias y algunas pistas; cosas que ya te dijimos antes y tal vez cosas nuevas. Intégralas todas. En forma personal, qué viene ahora para ti.

¿Es real este mensaje o es sólo un hombre en una silla? Queridos, esto es su libre albedrío.

Ahora mismo en este salón, hay mucha ayuda. Aquí tenemos entidades, si quieren llamarlas así, energías que se instalan a su alrededor con sus manos extendidas sobre ustedes entregándoles lo que se llama el tercer lenguaje; eso significa que este lenguaje que les estoy dando, que es inglés, el de mi socio, es secundario en comparación con lo que se transmite a ustedes a nivel etérico, directamente a su pineal para darles pensamientos intuitivos que necesitan tener. Personal; sanador.

Prepárense para las respuestas, porque para eso vinieron.

Son amados profundamente.

Y así es.
Kryon

© Lee Carroll http://audio.kryon.com/en/Sat-mini-Austin-15.mp3

Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro
http://www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar

La alucinante historia de BORISKA, un niño índigo ruso que asegura recordar su vida pasada cuando era piloto de una nave de Marte y venía frecuentemente a la Tierra para comerciar con los lemurianos…

BORISKA, EL NIÑO SUPERDOTADO:.

Wabbbla:

Os comparto esta bella entrevista con la abuela Margarita, una mujer sabía y buena.

Originalmente publicado en Liberación AHORA:

LA SABIDURÍA ANCESTRAL REGRESANDO AL MUNDO DE HOY

Abuela Margarita: ‘Cuando quiero algo me lo pido a mi misma’

Ima Sanchez.  Publicado en ‘La Contra’, diario La Vanguardia (archivo)

La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del…

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Fuente: Centro Nagual

¿Funcionamos como científicos investigadores de nuestra propia vida?

Si estamos en un nivel muy bajo de autoconciencia o lo que es lo mismo, funcionamos como animales, solo nos guiamos por los instintos y vamos como pollo sin cabeza.

Si permanecemos en un estado infantil y buscamos simplemente ser obedientes y hacer caso a las normas del sistema o de la religión del momento, entonces no tenemos criterio propio y nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen que tenemos que hacer. Si esas normas fueran perfectas, funcionaría, pero adaptarse a sistemas patológicos es transformarse en un enfermo.

Si hemos madurado un poco y empezamos a discernir por nosotros mismos lo que tenemos que hacer, entonces nos vamos a guiar por nuestra propia experiencia e historial. Y esto solemos hacerlo en base a nuestras propias hipótesis. Pero ¿qué pasa con las hipótesis que están equivocadas, que tenemos desde la infancia y que no llegamos a contrastar nunca de verdad por miedos o apegos excesivos?
La vida continuamente nos trae desafíos. De cada cosa que nos pasa concluimos que es buena o es mala. Por tanto, vamos a sacar una enseñanza, que se dividirá en tres aspectos: un miedo, un deseo y una conclusión sobre nosotros mismos. Es decir, si la experiencia nos dio placer porque se cumplió el deseo, nos va a crear un apego –a querer más de eso-. Si la experiencia, al contrario, nos pareció desagradable, nos va a producir aversión, o miedo y en el futuro la vamos a intentar evitar. Además, nosotros estamos continuamente construyendo nuestra identidad en base a lo que creemos que significa lo que nos ha pasado. Con cada experiencia vital pensamos algo así como “¿esto dónde me deja a mi?”.

El problema es que cuando somos niños no tenemos criterio, ni razón, ni distancia, ni testigo, ni sabiduría suficiente como para comprender por qué nuestros mayores se comportan con nosotros como se comportan. El niño no puede hacer otra cosa que amar. Y frente a los déficits amorosos o de comportamiento de sus padres, se va a tener que adaptar, porque no tiene otra opción. Depende de ellos totalmente. Si somos hijos del ogro y de la bruja, pues tendremos que construir una personalidad que se adapte a la casa en la que vivimos y de la que dependemos totalmente. Por tanto, nos separamos de nuestra esencia, de nuestra verdad, de nuestra realidad, y empezamos a tener miedos y deseos equivocados o mal dirigidos, empezamos a pensar cosas de nosotros mismos que son erradas, simplemente porque los ejemplos que nos dan y el modo en que nos tratan pudo ser equivocado. Muchos padres intentan, sin darse cuenta, arreglar su propia infancia en la de sus hijos y no les dejan ser ellos mismos. Los pobres padres, que lo hacen de buena fe. Cada uno hace lo que puede con lo que sabe y con lo que le hicieron a él.

Con cada experiencia que viva que le resulte traumática, el niño tomará una conclusión errada sobre sí mismo, porque a mayor sufrimiento, mayor equivocación en el significado de lo que le está pasando. Si los padres no tienen sanada su capacidad de dar amor, el niño creerá que él es el defectuoso y que no merece amor. Si sus padres no son capaces de demostrarle que están contentos con él, el niño creerá que es malo, que no vale. Si los padres no le dan una atención de calidad, el niño abandonará la posibilidad de conseguirla en base a ser amoroso y positivo y empezará a intentar conseguirla en base a ser negativo y agresivo. Si tampoco le funciona la atención a palos, se colapsará hacia dentro y cortará la relación con el mundo.

El niño es una maquinita biológica de adaptación al entorno de quien le cuida. El problema es que esas conclusiones que tome sobre sí mismo le condicionarán. Cuanto más antiguas sean las experiencias negativas, más intensas, más repetidas y más cercano el parentesco del perpetrador que se lo hace, más influencia tendrán en él, más condicionado quedará y más lejano de su propio potencial quedará.

Esos apegos (si no recibió amor se hará dependiente -o todo lo contrario, solitario y huraño-), esos miedos (si no le dieron seguridad se creerá desvalido -o todo lo contrario, agresivo y paranoico-) y esas conclusiones que ha tomado sobre sí mismo (“soy incapaz, tengo que ser mejor, no merezco ser amado”) le hacen que tenga una hipótesis sobre la vida que, directamente, está equivocada. Eso es lo que los budistas llaman ignorancia, de la que hay que salir porque es la causa de todo sufrimiento psicológico. El ego es una estructura imaginaria que básicamente es un producto del miedo y el sufrimiento infantil y está estructurada, sobre todo, en la ignorancia de quiénes somos y cuál es la verdadera relación que existe entre el yo, el mundo y la divinidad.

Así que muchos vamos por la vida con un método de vida, con un mapa que, desde la infancia, tiene leyes erróneas. Nos decimos a nosotros mismo y a los demás “es que yo soy así” para justificar nuestros déficits. Y muchos no nos planteamos porqué soy así ni cómo solucionarlo. Somos científicos que no verificamos las hipótesis que dedujimos en nuestra infancia. No podemos probar las hipótesis, los miedos y los apegos tan fuertes no nos dejan.

Si probáramos a hacer cosas nuevas, a lo mejor nos damos cuenta de que la hipótesis estaba equivocada. Pero no podemos porque en el fondo creemos que si probamos vamos a tener que cambiar y si cambiamos, ya no sabremos quienes seremos. Y más y más en el fondo, está escondido a creer que si cambiamos de verdad, nuestros padres no nos querrán. Porque en el fondo, la personalidad adaptativa que hicimos, el ego, pretendía intentar cambiar a nuestros padres para que nos quisieran bien y nos pudiéramos sentir por fin niños buenos, queridos, protegidos, respetados y valorados en su justa medida. Y en esas seguimos sin darnos cuenta, aunque seamos cincuentones o nuestros pobres progenitores lleven muertos veinte años. Perdonarlos, comprender lo que a ellos les hicieron, amarlos pese a sus déficits, ser compasivos con ellos y sobre todo, dejar de pedirles inconscientemente lo que nunca nos darán es parte del trabajo que nos arregla a nosotros mismos.

La vida, cuyo orden y sabiduría es inimaginable tiene un mecanismo para hacernos sentir si estamos en la línea de su orden o no: el sufrimiento adulto. El estado emocional que tenemos de fondo no se basa tanto en lo que nos pasa, si no que es fruto del juicio moral que hacemos de nosotros mismos, de nuestro propio comportamiento: tenemos un radar interior que no deja de mirar si estamos siguiendo nuestra intuición o no, si estamos actuando en nuestro bien y en el de los demás, si somos honestos con nosotros mismos y buscamos y decimos la verdad, si somos justos, si somos valientes… y si la respuesta a ese juicio es NO, entonces nos sentimos mal, nos deprimimos, nos culpamos, estamos ansiosos y tensos.

El sufrimiento de fondo, no el de los disgustos del momento, es el despertador que nos azuza para que nos busquemos, nos comprendamos, nos replanteemos y nos reformemos a la búsqueda de ser cada día más de verdad nosotros mismos y estar alineados con el bien común y con el amor. Y si no lo seguimos, nuestro propio radar nos da más dosis de sufrimiento y la vida otro ciclo de repetición del problema hasta que nos demos cuenta. El universo no tiene prisa. Él es el tiempo y el espacio, la luz, la verdad y la vida.

4ª Ley: Ley del amor

– El destino del espíritu es alcanzar la felicidad a través de la experimentación del amor incondicional, por libre decisión de su voluntad.

– Sin amor no hay evolución. Sin amor no hay sabiduría. Sin amor no hay felicidad.

– El amor es la fuerza armonizadora y dinamizadora del universo espiritual.

Ya has mencionado la ley del amor en multitud de ocasiones pero ¿qué es, según tú, el amor?

El amor puede definirse en su grado máximo como la capacidad de sentir a los demás como a uno mismo.

¿Pero el amor existe realmente o es sólo un concepto abstracto?

Existe realmente y se manifiesta como una intensa vibración de la esencia vital o principio espiritual que se transmite a todos los planos de la existencia, desde el plano espiritual, pasando por el mental y el astral, hasta llegar al físico. La manifestación del amor en el plano energético es la energía de más alta vibración, la luz más brillante, la luz de las estrellas. Esa vibración, la vibración del amor, al igual que la luz, se puede transmitir y ser percibida.

¿Y qué es lo que se experimenta exactamente con el amor?

Cuando un ser experimenta el amor verdadero, se siente lleno, plenamente feliz, invadido por una vibración, una fuerza y una sensibilidad extraordinarias. Ya no necesita nada más para ser feliz. El espíritu inspirado por el amor siente el deseo de transmitir a los demás ese bienestar y ayudarles a que sean felices, porque se siente conectado con ellos, como si formaran parte de él. Invadido por el amor, su cuerpo astral eleva su vibración de manera que el aura se expande enormemente y se vuelve muy brillante. Cuanta más capacidad de amar tiene el ser, más alta es su vibración y mayor energía es capaz de transmitir. Cuando alguien ama transmite esa vibración amorosa a los demás. Si el receptor o receptores de la misma son sensibles, lo perciben como una oleada de calor intenso que no quema, una vibración que lo recorre a uno por completo, que llega hasta el rincón más profundo, como si llenara cada uno de los poros de su alma, estremeciéndole y haciéndole sentir como envuelto por una nube de paz y armonía. En ese estado de bienestar interior uno se siente optimista, alegre, relajado, sereno y descubre que los problemas de su existencia no son tan graves.

Lo que describes parece una experiencia muy mística. No sé hasta qué punto es accesible para nosotros, lo humanos.

Es accesible, pero estáis tan materializados que os falta sensibilidad, tanto para dar como para sentir directamente el amor. Es como intentar escuchar la radio al lado de una taladradora en marcha. Por eso, más que sentir el amor, lo que la mayoría apreciáis son los actos que se hacen por amor, aunque a la mayoría le resulta difícil de entender qué motiva a actuar a una persona de esa forma.

¿Y por qué es una ley espiritual el amor?

Porque está escrita en el interior del espíritu: el espíritu necesita amar para ser feliz. En ausencia de amor, el espíritu se marchita como una flor arrancada de raíz.

Si por la ley del libre albedrío el espíritu necesita ser libre para poder ser feliz, por la ley del amor, el espíritu necesita amar para ser feliz. Si unimos estas dos leyes en una diríamos que el espíritu necesita amar en libertad para ser feliz.

Si el amor es necesario para la felicidad del espíritu, ¿por qué no nacemos todos amando?

Es otra de las capacidades, la de amar, que el espíritu ha desarrollar por sí mismo en su proceso de evolución. Como ya he dicho, la chispa espiritual, cuando es creada, tiene en potencia numerosas capacidades, pero necesita desarrollarlas. Una de ellas es la capacidad de amar. Desarrollar la capacidad de amar es el objetivo más importante del proceso evolutivo el espíritu. El amor es la fuerza armonizadora y dinamizadora del universo espiritual.

¿Cómo el amor influye en la armonía del universo?

¡Por un acto de amor existimos todos los seres espirituales! El amor es la fuerza que alimenta cualquier impulso creador. El amor es la base sobre la que se sustenta la solidaridad espiritual universal. El espíritu inspirado por el amor siente el deseo de ayudar en la evolución a todos los demás seres de la creación, para que sean capaces de experimentar por sí mismos la felicidad que emana del amor. Sólo sobre la base del amor se construirá lo verdadero y lo duradero.
AMOR VS EGOÍSMO

¿Cuál es el primer paso que uno debería dar para poder amar?

Para amar es necesario sentirse a uno mismo, y para sentirse a uno mismo es necesario conocerse a uno mismo. Si quieres amar a los demás, aprende primero a amarte a ti mismo, a través de conocerte a ti mismo. El que no se quiere a sí mismo no puede querer a los demás.

¡Pero yo tenía entendido que para amar a los demás tienes que renunciar a ti mismo!

En absoluto. Lo que tienes que hacer es renunciar a tu egoísmo, pero no a tus sentimientos. Lo que ocurre es que tenéis un concepto de lo que es el amor que es incorrecto, porque mezcláis el amor con el egoísmo. Amarse a uno mismo no es creer que uno es mejor que los demás y que por ello ha de dedicarse a satisfacer caprichos egoístas, sino reconocer las necesidades afectivas propias, los sentimientos, y desarrollarlos para que sean el motor de nuestra vida. Por esto he dicho que para amar verdaderamente es tan importante conocerse a uno mismo. Conocerse implica saber distinguir entre lo que sentimos y lo que pensamos, reconocer entre lo que viene de nuestro sentimiento y lo que viene de nuestro egoísmo.

¿Entonces, cómo distinguir lo que es el amor de lo que no lo es?

El amor en su máxima expresión ha de ser incondicional. El que ama verdaderamente no espera nada cambio, y el que actúa por interés no está amando verdaderamente. El amor ha de ser libre, si no, no es amor. No se puede forzar a nadie a amar.

El que quiera amar ha de querer también renunciar al egoísmo. El amor y el egoísmo son conceptos contrarios, incompatibles entre sí, antagónicos. No se puede amar sin renunciar al egoísmo, ya que el egoísmo es en realidad la ausencia de amor. Aprender a amar es lo mismo que aprender a desprenderse el egoísmo. El que aumenta su capacidad de amar disminuye su egoísmo y viceversa.

¿Y cómo aprende el espíritu a amar?

Es un proceso continuo que requiere muchísimo tiempo de evolución. Lo comienza el espíritu antes de iniciar la fase humana y no lo termina nunca, ya que siempre hay algo nuevo que aprender respecto al amor. Como el aprender a hablar, no hay otra forma de desarrollar el amor que no sea través de la interacción constante con otros seres. En las primeras etapas, cuando el ser espiritual está escasamente desarrollado, experimenta el amor que otros seres más avanzados sienten hacia él en forma de emociones. Esto le hace sentir bienestar. También ha de experimentar lo que es la ausencia de amor, es decir, el egoísmo de otros seres que, al igual que él, todavía no son capaces de amar. Esto le hará sentir emociones de malestar, pero también le permitirá reconocer, aprender a distinguir mejor entre la ausencia y la presencia de amor y a valorar la presencia de amor, lo cual servirá de estímulo para poder desarrollar en sí mismo los sentimientos. Es decir, antes de ser capaz de amar, el ser espiritual se sensibiliza como receptor del amor de otros seres más avanzados, que le sirven de ejemplo de lo que es ser emisor de amor. También ha de convivir con otros seres con el egoísmo igual o más acentuado que ellos mismos, que son un ejemplo de lo que es la ausencia de amor. Todas estas interacciones le motivarán el desarrollo, primero de las emociones, y más tarde de los sentimientos.

Una vez el espíritu reconoce el amor que ha recibido de los demás es cuando está preparado para ser un emisor de amor. Serán los seres que le amaron los primeros hacia los que se le despertarán los primeros sentimientos de afecto (usualmente hacia algún miembro de su familia), mientras que el resto de seres, los que se comportaron con egoísmo hacia él, serán enemigos, y los que nunca tuvieron relación con él, simplemente serán seres por los que sentirá indiferencia. En esta etapa, el espíritu es apasionado en los amores, vengativo y rencoroso en los desamores. Llegará otra etapa más avanzada en que el ser ya no querrá perjudicar a los que le hicieron daño, porque se da cuenta que el sufrimiento en sí mismo es algo negativo, incompatible con el amor, abandonando la venganza como forma de resarcimiento por el daño recibido. Esta etapa la podríamos denominar amor condicional avanzado. Llegado cierto momento, cuando el grado de comprensión y de sensibilidad
del ser ha aumentado considerablemente, ya está preparado para dar el gran salto, el de querer a todos los demás seres de la creación, incluyendo a aquellos que le odiaron y le despreciaron y le hicieron sufrir lo indecible. Es decir, ha entrado en la etapa final, en la que se alcanza el amor incondicional, aquel amor que predicaron los seres avanzados como Jesús cuando decían “ama a tu enemigo”. Por supuesto, esto no ocurre de la noche a la mañana. Serán necesarios millones de años de evolución para recorrer el camino desde la primera a la última etapa.

¿Podrías resumir estas etapas para que me haga una idea?

Sí, aunque, como digo, el proceso es continuo, podríamos dividirlo para su mayor comprensión en las siguientes etapas:

1. Insensible como receptor y emisor de amor.

2. Parcialmente sensible como receptor de amor -insensible como emisor de amor

3. Sensible como receptor-parcialmente sensible como emisor (amor condicional)

4. Altamente sensible como receptor-altamente sensible como emisor (amor condicional avanzado)

5. Totalmente sensible como receptor-totalmente sensible como emisor (amor incondicional)

¿Cuál es el origen de las emociones y de los sentimientos y en qué se diferencian?

En los primeros estadios de evolución del ser espiritual, éste sólo es capaz de percibir emociones, que generalmente son sólo una respuesta a un estímulo de naturaleza exterior. Este desarrollo de la percepción emocional comienza ya en etapas anteriores a la humana. De hecho podéis observar que muchos mamíferos superiores, como perros, vacas, caballos o delfines, ya son capaces de percibir y manifestar emociones bastante profundas de muy diversos tipos. A medida que el espíritu experimenta con las emociones y comienza a tenerlas en cuenta para tomar decisiones, está comenzando a desarrollar el sentimiento. Podéis considerar que los sentimientos son la forma evolucionada de las emociones.

¿Puedes exponer con más profundidad la distinción y la relación entre las emociones y los sentimientos?

Las emociones son de duración corta, generalmente son activadas por algún tipo de estímulo, exterior o interior. Los sentimientos tienen una duración más extensa, están más profundamente arraigados en el espíritu y aunque reciben la influencia del exterior, no tienen porqué estar motivados por ningún impulso exterior, sino por la propia voluntad del espíritu. Los sentimientos y las emociones están íntimamente ligados. El sentimiento es capaz de despertar las emociones. Son como la fuente interna de la que emanan, de manera que, en este aspecto, las emociones son una manifestación de los
sentimientos. También las emociones, sobre todo las percibidas del exterior, influyen en los sentimientos y pueden ser un estímulo para activarlos o para reprimirlos. En el máximo desarrollo del sentimiento de amor, es decir, cuando se llega a experimentar el sentimiento de amor incondicional, nos encontramos ya ante un sentimiento que no va a terminar nunca, y que además no necesita de ningún estímulo exterior que lo despierte o alimente.

¿En qué parte del ser se originan las emociones y los sentimientos?

Las emociones y sentimientos de amor se originan el cuerpo espiritual.

Las egoemociones y los egosentimientos, aunque se perciben en el cuerpo espiritual, generan su matiz egoísta en el cuerpo mental.

No entiendo qué quieres decir. ¿Qué son los egosentimientos y las egoemociones?

Son los sentimientos y emociones negativas generados por actitudes egoístas. En realidad, las actitudes egoístas son pensamientos y por tanto se originan en la mente.

¿Entonces el sentimiento y el pensamiento tienen un origen distinto? Siempre creí que ambos eran fruto de la mente.

Pues no tienen el mismo origen. El sentimiento procede del espíritu (cuerpo espiritual) y el pensamiento, de la mente (cuerpo mental).

A ver si he entendido bien. ¿Quieres decir entonces que el egoísmo se origina en la mente y el amor en el espíritu?

Sí. Aunque como ya he dicho las egoemociones y los egosentimientos se perciben también en el cuerpo espiritual, aunque su aspecto egoísta se genere en la mente.

¿Me podrías aclarar este punto? Sigo sin entender cómo puede ser que el egoísmo se origine en la mente y que los sentimientos o emociones egoístas se sientan en el espíritu.

Claro. Imagina que una persona se encuentra con una linterna encendida dentro de una cúpula de cristal. Si el cristal es transparente, tanto la luz que sale de la linterna al exterior como la luz que entra del exterior al interior no sufrirá prácticamente modificación por el hecho de pasar a través de cristal. Sin embargo, si el cristal de la cúpula, en vez de ser transparente, es opaco, entonces modificará el paso de la luz a través de ella, tanto de la luz que sale del interior hacia el exterior como la que entra del exterior al interior de la cúpula. La persona con la linterna representa al cuerpo espiritual y la cúpula de cristal representa al cuerpo mental. La opacidad del cristal de la cúpula representa el egoísmo. El egoísmo modificará tanto la percepción de los sentimientos y emociones de los demás (la luz que entra), transformándolos antes de que impacten en el cuerpo espiritual, como la expresión o manifestación de los sentimientos y emociones que proceden del cuerpo
espiritual (la luz que sale), siendo percibidos por los demás ya con el matiz egoísta del que se impregnaron al pasar por la mente.

Sigo sin imaginarme bien cómo funciona esa relación entre amor y egoísmo en la propia naturaleza del ser humano. ¿Cómo puede ser que podamos ser capaces de amar y de ser egoístas al mismo tiempo? ¿No me podrías aclarar este punto?

Sí, claro. Imagina que el ser humano es como una cebolla, en cuyo corazón está el espíritu que desprende la luz, que es el amor. Este centro emisor de luz se encuentra recubierto por múltiples capas, de manera que cada una de estas capas obstruye el paso de la luz un poco, hasta que la suma de todas las capas juntas impide casi totalmente que la luz salga al exterior. Cada una de esas capas representa una manifestación del egoísmo que hay que ir eliminando progresivamente, para que finalmente la luz, el amor, brille, se exprese en toda su magnitud. A medida que vamos eliminado capas, la luz (el amor) del interior encuentra menos obstáculos para salir al exterior. Las capas más externas corresponden al egoísmo más primitivo y superficial. Son las capas correspondientes a la vanidad. Las capas intermedias corresponderían al orgullo y las más internas a la soberbia.

Cada persona se encuentra en un punto distinto de este proceso. La mayoría de espíritus que habitan la Tierra ha conseguido deshacerse sólo de alguna de las primeras capas. Otros han conseguido eliminar también algunas de las capas intermedias y unos pocos están en el proceso de eliminación de las capas más profundas del egoísmo. Aunque este proceso es progresivo y hay espíritus en todos los grados, podemos intentar clasificar los espíritus en tres grandes grupos, según el nivel de eliminación de capas en el que están: Espíritu amable-vanidoso, generoso-orgulloso y amoroso-soberbio.

¿Por qué los calificas con dos adjetivos, uno positivo y otro negativo?

Porque no quiero que en la clasificación quede sólo de manifiesto la parte egoísta del espíritu, sino también reconocer las cualidades que puede desarrollar el espíritu en cada etapa. El primer adjetivo expresa la cualidad representativa a la que puede llegar el espíritu cuando se esfuerza por desarrollar el amor y la segunda el grado de egoísmo en el que se encuentra. El vanidoso puede ser muy amable, el orgulloso muy generoso y el soberbio muy amoroso cuando está dispuesto a vencer su egoísmo y a luchar por los sentimientos. Pero no hay nada de negativo en admitir la existencia del egoísmo en cada uno de nosotros y definirla, para conocerla y poder superarla. Lo negativo para el espíritu sería no querer reconocer su existencia, no admitir la realidad de que todos tenemos una parte egoísta que debemos eliminar para poder amar verdaderamente y ser auténticamente felices. El no reconocerlo conduce al estancamiento espiritual, porque no se puede superar aquello que no se admite, al igual que no puede desintoxicarse un alcohólico que no admite que lo es.

¿Podrías exponer con más detalle las características de cada una de esas tres manifestaciones del egoísmo, que has llamado vanidad, orgullo y soberbia?

Sí. Podemos distinguir al menos tres formas de egoísmo que son, desde la más grosera hasta las más sutil, vanidad, orgullo y soberbia. En el habla cotidiana utilizamos estas tres palabras frecuentemente pero, como veremos, su significado espiritual es mucho más extenso y profundo, y difiere en muchos aspectos del significado con el que comúnmente las empleamos. Entraremos a definirlas una por una y a analizar sus manifestaciones.

LAS LEYES ESPIRITUALES
Vicent Guillem
http://lasleyesespirituales.blogspot.com

¿Te has preguntado alguna vez si estás haciendo lo correcto?

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No es fácil definir qué es lo correcto porque cada cual tiene unos valores morales y vive en una cultura diferente. No te estoy hablando de eso. Hacer lo correcto no está relacionado con tus valores morales o sociales, con tu educación. Hacer lo correcto es tan sencillo como no permitir que se encoja tu estómago ante una situación, es no tener remordimientos de una acción reciente, es sentirte feliz después de tomar una decisión.

Tu corazón está relacionado con tu cerebro y con tu estómago, existe una relación energética entre todos los centros de poder de tu cuerpo y fuera de él. Es esta energía la que hace que tu estómago se encoja, o que tu sistema nervioso reaccione ante una visión terrible, un accidente, un atentado… También es tu energía, la energía del Universo de la que formas parte indivisible, la que hace que en ocasiones te encuentres deprimido y minutos después eufórico porque somos energía.

En definitiva, lo correcto es todo lo que te hace sentir tu unión con el todo, con el Universo (llámale Dios si quieres). Lo correcto lo traemos de serie. El ser humano, en esencia, es incapaz de causar daño; a sí mismo o a cualquier otro ser sintiente (plantas, animales o minerales), su esencia por definición es puro amor porque de ahí venimos y ahí volvemos al morir. Las desviaciones del ser humano para causar daño son producto de una falta de comprensión de la esencia propia y del Universo en el que habita y eso sólo se consigue superar con más consciencia. Aumentar tu nivel de consciencia es sencillo: ámate y ama a todo lo que te rodea, profundamente, aunque no lo comprendas. Después presta más atención a tus sensaciones y a tus sentidos, circula por la vida sin prisa, observando el cielo, las nubes, el sol y la luna; observa todo y dedícale a cada cosa un pensamiento positivo, transmite amor porque así, sólo así, podrás poco a poco vibrar en esa delicada frecuencia y recordarás tu origen, tu camino y tu destino.

Ahora vé y hazlo, cada segundo, cada minuto de lo que te queda de vida aquí. Serás mucho más feliz.

Con todo mi amor, Wabbbla.